Carmen Lecanda

Críticas


El trabajo de Carmen Lecanda parte del apunte del natural y desemboca en la expresión abstracta. A Carmen Lecanda le gustan los apuntes del natural. En sus obras atrapa la luz, objetos y elementos, en función, según propias palabras, tanto del momento como del estado de ánimo. Pero esos códigos realistas se pierden en un proceso posterior que conduce a la abstracción. “El motivo puede irse completamente”, advierte. “El objetivo es llegar a un contraste máximo de colores, a ese punto en el que se transmiten sentimientos, donde la pintura se convierte en una experiencia íntima y personal”.

Su exposición en la galería Ederti explica esa doble vertiente de su labor. Los bocetos, realizados en pequeño formato, mantienen una conexión con la referencia naturalista y, según la autora bilbaína, pueden seducir al espectador más cerebral, mientras que la obra en gran formato indica el final de esa ruta hacia la abstracción, en suma, hacia la libertad. Los lienzos ponen de manifiesto esa intensidad cromática, gracias al uso de acrílicos de elevada pigmentación, que cubren y mantienen el color. La intensidad se pone de relieve en la gestualidad de la mancha aplicada con brocha y rodillo, o el uso frecuente del dripping. Las últimas piezas también añaden el peso de las texturas, la inclusión de la materia como otro factor que agudiza esa facultad para transmitir la emoción sin recurrir a la figura.

La referencia del expresionismo abstracto americano es evidente en el quehacer de Lecanda “Mark Rothko decía que el arte son anécdotas del espíritu”, recuerda, y señala su comunión con esa voluntad de crear sin cortaprisas, de abandonarse a la capacidad de comunicación del color, que unió a personalidades tan diversas como Jackson Pollock o Nicolas de Stäel.

La autora y profesora cuenta con una larga trayectoria profesional. En esta exposición, la décima en Bilbao, rinde también un homenaje a Vitoria en su condición de capitalidad verde europea. Su currículum reúne numerosas exposiciones en España Alemania y Estados Unidos donde se encuentra representada por una galería local.

G.Elorriaga | El Correo

Carmen Lecanda hace pintura íntima, amable y limpia de color en cada centímetro cuadrado. Colorismo el suyo que no se queda en simples y habilidosas transcripciones del natural, sino que reinterpreta sus temas y sabe impregnarlos en patentes vivencias de interioridad.

Luis de Lázaro Uriarte

Ha sido la contemplación de la exposición una experiencia imborrable, que duerme en la gama de colores vistos, con la esperanza de entrar más adentro en otra ocasión, en otro tiempo, de ese algo más, que siempre sugiere Carmen Lecanda en sus cuadros.

Juan Iturriaga Elorza

En ella sí existe la naturaleza. Existe en plenitud,con fuerza. Es consciente de que recorro un camino hacia la espontaneidad que el mismo tema le proporciona. Se convierte en tema la pequeña realidad apenas perceptible a la vista y pensamos que la naturaleza es fértil, gratuita y libre. Los óleos de Carmen presentan una gran limpieza y una peculiar óptica femenina del mundo.

Itziar Zapiain

Se enfrenta preferentemente con paisajes en los que predomina la penumbra, el ensueño, las luces y las sombras, provocaciones colorísticas que saben llevarnos a su sugerente mundo poético.

Xabier Saenz de Gorbea

Entonces el lienzo se adientra en el surrealismo y un manto invisible, un tanto fantasmagórico, parece bañarlo. El espectador tiene que andar y desandar el camino de la representación, y es en el punto intermedio de ese recorrido donde las integra y extrae todo el significado del conjunto, contundente y bello.

Cristina Camargo

Su diálogo consiste en la abstracción mimética de le percepción. Carmen utiliza el color como pretexto para dibujar no la forma o la figura, sino luces y sombras, donde no hay más estructura que el marco que las contiene.

José Manuel Martinez Heras

Los paisajes de Carmen Lecanda pertenecen al mundo de la entonación, nacidos de onirismo conturnaz, que le dan ese carácter misterioso.

Carlos Barrena

Ninguno tiene especialmente que ver en su obra, aunque el influjo pueda llegar de una manera indeterminada, pero donde ella se reconoce es en el post impresionismo

Carmen Gutierrez

La obra de Carmen Lecanda da respuesta a las exigencias más íntimas del contemplador; nos conduce desde el mundo callado e íntimo de un feliz pasado hasta el impactante mundo actual donde el dinamismo del color, la expresividad de la forma y la insinuación de los temas reflejan perfectamente la fuerte personalidad de la artista.

María José Toña

Es una pintura bien construida que se afirma en un dibujo capaz de organizar y fundamentar, que se armoniza en una composición abierta, pero con el equilibrio suficiente para que el orden y el concierto presida todo el conjunto; que se crece hasta acoger, mediante colores de su intención, luminosidad y tonos, atmósfera y ambiente, realidades sentidas.

Porque en esta pintura está el amanecer y el ocaso, la mar intensa y los cielos infinitos, las estaciones del año, tormentas íntimas y arcos con los iris suficientes para que la creación quede asumida.

José Pere Guerra

Crea una pintura singular en la que predominan los valores cromáticos en toda una extensa gama de colores que se encuentran, se interrelacionan y se multiplican para que cada matiz tenga su propia intensidad y los acentos lleguen a la precisión.

El Punto de las Artes

Sus cuadros son limpios, con mucho color, lo que les imprime una fuerza y personalidad especial.

Mónica Carmona

"Carmen Lecanda hace pintura íntima, amable y limpia, con color en cada centímetro cuadrado. Colorismo el suyo que no se queda en simples y habilidosas transcripciones del natural, sino que reinterpreta sus temas y sabe impregnarlos en patentes vivencias de interioridad"